LOCALES CON ENCANTO

San Mamés Jatetxea… eup!

 

No voy a ser capaz. Lo sé. No voy a poder contarte cómo ha sido esta comida en San Mamés Jatetxea sin ponerme nostálgica.

 

Y fíjate que no me gusta ni un pelo el negocio del fútbol. Pero es que soy del Athletic.

 

Si a ti te pasa lo mismo ya sabes que esto no va de los que saltan al campo (qué va!) sino de los que estamos en la grada. De nuestras historias y de nuestra familia.

 

Para mí el Athletic es eso: un nexo, recuerdos, mis padres, mis abuelos, mis primeros planes emocionantes, mis primeras alegrías desbocadas y también unos disgustos que ahora me hacen mucha gracia.

 

Y todo eso pasó en San Mamés. En el antiguo.

 

Pasaron tantas cosas allí que aún no he querido ir al nuevo.

 

Porque la primera vez que fui a aquella tribuna principal me llevó mi padre. Y la última, lo hice con el carné de socia que heredé de mi madre.

 

Supogo que tendré que encontrar un buen motivo para empezar una nueva historia en San Mamés Barria, pero mientras llega ese momento, he querido ir echando un vistazo desde la barrera.

 

 

 

¡Y qué barrera!

 

Esto de la nostalgia se lleva mejor con un menú degustación de 6 pases y un brindis detrás de otro. Te lo digo yo.

 

Hoy nos damos un homenaje en San Mamés Jatetxea.

 

La verdad, sentarte a la mesa y ver todo el estadio ante ti es imponente. Y un buen motivo para brindar.

 

Nosotros empezamos con un txakoli de Marko.

 

Nos dejamos recomendar, como siempre, y dieron en el clavo.

 

 

 

Enseguida comenzó el festín de aperitivos, platos y postre, pero antes de entrar en materia tienes que conocer a Antonio Casares: sumiller, jefe de la bodega de Martín Barasategui durante 7 años y ahora director gastronómico de San Mamés Jatetxea.

 

No. No creas que está en un despacho. A él le gusta ver cómo disfrutamos en su casa. Y a nosotros nos encantó escucharle, aprender, descubrir esa magia que él vive cuando tiene que acertar con los gustos de un perfecto desconocido y saber que para él un vino puede evocar el olor de las piedras mojadas de los veranos de su infancia.

 

Pero me estoy poniendo melancólica otra vez. Vamos con la comida, ¿no?

 

Tres aperitivos para abrir boca:

Crujiente de bacalao con brandada de pimiento y mantequilla de gamba.

 

 

Mantequilla de leche de vaca con pan de cristal.

 

 

Kokotxa de bacalao a la brasa con su pil-pil y panko de aceite y tomate.

 

 

Resumiendo: un espectáculo.

Esas mezclas de sabores que te sorprenden, te ponen contento y te dejan pensando: “¿Este era el aperitivo?”.

Sí. Ese era solo el principio.

 

Después llegaron los pintxos:

Tartar de vieira y langostino con una emulsión de pimentón, huevos de trucha y perlitas de arroz.

 

 

Ostra de calibre número 1 con su propio agua, escabeche de verduras, alga codium, aire de hinojo y cebolla morada de Zalla.

 

 

Y se lió parda.

 

Nunca me había atrevido con las ostras y ahora, después de probar ésta, no voy a poder parar.

 

Ya casi teníamos ganas de ponernos de pie y aplaudir cuando trajeron pan y aceite.

Pan de Krosta. Blanco, de maiz y de pasas.

Y el aceite, navarro, de Corella. Arbequina 100%.

 

 

A partir de aquí, nos acompañó este Blanco de Albillo de García Viadero.

Esta bodega burgalesa, D.O. Ribera de Duero, ha recuperado la uva albilla para este blanco espectacular, que por supuesto fue idea de Antonio.

Hazle caso si estás con él, anda.

 

Llegamos a los platos:

 

Trio de pimientos.

Gernika, La Barranka y Piparras

 

Es una base de pimiento rojo de La Barranka y un pimiento verde de Gernika frito y relleno de queso de pasta blanda de Igorre.

Lleva también una emulsión de piparra frita. ¿Quién da más?

 

 

Yema ahumada, setas y trufa

 

Son huevos de Orduña y la yema va curada en una salmuera débil. Después, está cocinada a baja temperatura.

 

Lleva trufa blanca salteada y trozos de pan de maíz. Y también setas, claro.

 

Las instrucciones fueron: “mezclar todo y para dentro”. Y nosotros somos muy obedientes.

 

 

Txipirón blanco y negro

 

Un txipirón hecho a la brasa, relleno con ajoblanco y servido sobre su tinta, con flor de begoña y la fritura de las patas del txipi.

La textura es totalmente diferente a cualquier txipirón que había probado hasta ahora.

 

 

Bacalao con pimiento asado al carbón, pil pil y piñones

Un taco de bacalao confitado, con un crumble de piñones y pil-pil.

 

Todo sobre una cama de pimientos rojos asados al carbón y un caldito de los propios pimientos. Tremendo.

 

 

Y nos trajeron un ‘desengrasante’ para refrescar, limpiar el paladar y cambiar de sabor.

 

Era una bola de nabo encurtido y huevas muji.

 

 

Después llegó la carne.

Solomillo y nabo de Nabarniz

 

Un solomillo generoso, macerado durante 40 días. A la brasa. Acompañado de un trocito de nabo y una zanahoria baby.

 

Mi acompañante no come nunca carne de vaca y ¡oye!, no dijo ni mu. No dejó ni quien lo cuente.

 

 

Y llegamos al postre:

Tostada cítrica etérea con vainilla.

Es una tostada sin pan. Sólo leche y huevo texturizado, con una cubierta crujiente de pistacho y unas bolitas de crema. Y helado.

 

 

Lo del vino del postre fue de otro planeta: MARKO – Late Harvest.

 

Un txakoli hecho con uvas pasas. Con aroma de membrillo, piel de naranja, pera, miel, canela y jengibre.

 

Todo esto nos lo contó Antonio, yo sólo sé que no vamos a olvidar este vino.

 

 

El café llegó con trufas y gominola de cereza. Nosotros nos fuimos planeando cuando volver.

 

A lo mejor cuando encuentre una buena razón para volver a ver al Athletic jugando en casa.

 

 

El menú que nosotros disfrutamos fue el de 6 pases (45 euros).

 

Ojo, después está el de 9 pases y el 12.

 

Y por cierto, el menú va cambiando en función del producto de temporada. Ion Gomez, el chef, nos contó que ya está haciendo pruebas para hacer algún que otro cambio de cara al invierno.

 

Por si acaso hay algún despistado, todo esto sucedió en San Mamés Jatetxea. Nada que ver con el bar  La Campa de los Ingleses.

 

En el bar también se puede comer, pero esto es otra historia.

 

Y una GRAN HISTORIA, como la del Athletic. Eup!

   

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1 comentario

  • Respuesta
    Juanita Eskubi
    26 octubre, 2018 at 13:39

    Se me ha hecho la boca agua y eso que la mitad de las cosas no comería a priori, pero la presentación en las fotos y tus palabras me han podido. Gracias.

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